El cappuccino, el de verdad, no se sirve en copa, se sirve en una taza de 6 onzas (180ml) y no hay chicho, mediano, grande o venti, no hay tamaños, tan solo así, en una taza de 6 oz. Lleva una carga de espresso que es de 1 oz (30ml) y leche acremada al vapor, no espumada, acremada, quiere decir que la espuma de la leche y la leche se integran formando una textura sedosa. Es brillante y tiene sabor dulce; pero sobre todo, no esta hirviendo, es más bien de temperatura media, tibio, máximo 76 grados y que puede beberse recién hecho sin quemarnos la boca. De hecho debemos beberlo inmediatamente, antes de que pierda esa textura cremosa.
Si el barista calienta mucho la leche, se pierde la textura mencionada y se vuelve aguada, sin cuerpo, se va el dulzor y puede quemar al café, por eso el cappuccino no es una bebida caliente, es una bebida tibia, debe ser cremosa, dulce (sin ponerle azúcar); en la superficie la leche acremada debe estar integrada con el espresso, por lo tanto la superficie adquiere el color del café.

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